El descreimiento popular en los números del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), manejado políticamente por el inefable Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ha dado en todo este tiempo números que muchas veces sonaron ridículos a los oídos de la ciudadanía, que van desde la cifra oficial de la inflación, hasta el nivel de inversión, tanto nacional o extranjera que tiene nuestro país.
Nuestro país, al no tener datos reales la manifiesta aplicación de un singular método para medir las principales cuestiones económicas del país, hay una completa desinformación e incredulidad sobre el aumento que han tenido los precios a lo largo de este tiempo.
Más allá de la política oficial y de los números que marca el organismo estatal, la población ve día a día como los precios de los productos esenciales suben en forma sistemática, sin que nada detenga la tendencia alcista.
La crisis financiera internacional, más conflictos internos que no supieron ser definidos por parte del gobierno nacional, han hecho que los precios hayan subido enormemente de la devaluación a la fecha, y que en los próximos meses se pueda ver un futuro negro en esta materia en la Argentina.
Los precios de los alimentos es algo que suele demostrar fehacientemente el impacto de la crisis en los que menos tienen, y eso puede verse claramente en los propios datos que brinda el gobierno nacional a través del Indec sobre el valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que en lo que va de enero a agosto del 2010, aumentó 53 pesos, ubicándose un 30% por encima de la inflación oficial en el mismo período.
Para que una familia tipo compuesta por 4 personas, dos adultos y dos menores, debe sostener una CBA de 545,63 pesos, cuando en enero salía 492,23 pesos, es decir 53,40 pesos más que hace 8 meses atrás.
En el mismo período, las inflación oficial brindada por el Indec, señala que el alza de precios fue de tan sólo el 7,5%, lo que marca a las claras que los números oficiales chocan de narices con lo que le sucede a los ciudadanos día a día en los supermercados o almacenes a la hora de comprar alimentos para sus comidas.
Esto marca que los precios de la CBA crecieron un 9,78 por ciento mientras que el nivel inflacionario sólo el 7,5% en el mismo período, lo que hace que la CBA haya crecido un 31,73% más que lo marcan los índices inflacionarios del gobierno.
El trabajo del organismo público con respecto a la CBA se ha determinado en función de los hábitos de consumo de la población. Previamente se tomaron en cuenta los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para que un hombre adulto, entre 30 y 59 años, de actividad moderada, cubra durante un mes esas necesidades. Se seleccionaron luego los alimentos y las cantidades a partir de la información provista por la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares.
Una situación por demás complicada, que tiende a complicar los ya debilitados bolsillos de los consumidores, que ven como las políticas iniciadas por el gobierno nacional para detener los aumentos de precios no dan en la tecla, y el que termina perjudicado, como siempre, es el que menos tiene.
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